No se debe creer todo lo que se publica en las redes sociales

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En el marco de la llamada Sociedad de la Información de hoy día, las redes sociales revisten gran importancia.
Por un lado, ellas son uno de los instrumentos que permiten la materialización de esa participación ciudadana que, en el marco de los medios digitales informativos, es denominada Periodismo Ciudadano.
En otra vía, vienen a llenar, en muchos casos, un vacío de los grandes medios de comunicación que en ocasiones suelen ignorar temas del interés ciudadano, ya sea por agendas muy nacionales, nada localistas, o por conflicto de intereses.
Estas características le han valido el mote de Quinto Poder. Describe su potencialidad como Nuevos Medios de Comunicación que en el marco del Internet brindan nuevas posibilidades de expresión y expansión, de expresarse e informarse.
Sin embargo, los vicios del mundo real también están presentes en el mundo virtual. De ahí que, no todo el que está en Internet, usa sus herramientas del modo más loable. Así lo confirma el reciente caso en que una persona circuló por las redes sociales que una niña había sido raptada en una plaza comercial y posteriormente asesinada. Al tratarse de una niña y porque el hecho supuestamente había ocurrido en una plaza muy frecuentada, las personas se conmovieron tanto que eso aumentó su capacidad de impacto y propagación, a tal punto que, de manera responsable, los directivos de la plaza tuvieron que reaccionar y contactar a las autoridades para que aclaren el hecho.
Fue así como identificaron y contactaron a la persona que puso a circular esta versión, quien, según la versión oficial, confesó a la Policía y al Ministerio Público que se trató de un fábula con el propósito de conseguir dinero y pagarle a dos personas para que le dieran un susto a un vecino.
Lamentablemente, este es sólo uno de los casos en que se usan las redes sociales para difundir hechos falsos.
Es justo aquí cuando sigue existiendo una brecha importante para los medios tradicionales, sobre todo los responsables, que ante estos casos no deben compartir estas informaciones sin antes profundizar y validarlas.
También para el sistema educativo formal que, partiendo de que la comunicación es transversal a cualquier actividad y profesión humana y que el uso de la tecnología es y será cada vez más recurrente, bien puede incluirla en esas horas extras de la jornada extendida.  Y es que no se puede ser un buen internauta si no se es un buen ciudadano.

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